jueves, 9 de diciembre de 2010

Odio el miedo.




Mejor dicho, odio sentir miedo. Pero para odiar algo tienes que ser consciente de ello, de que tienes miedo. Así que sí, puede que tenga miedo de estar contigo, pero no soy consciente. Por mucho que me lo repitas no lo noto ni lo notaré a menos que dé ese paso. Entonces me arriesgaría a sentir el miedo. Que no tiene por qué, vale. Pero hay muchas posibilidades de sentirlo. Y entonces no habrá marcha atrás. No me quiero arriesgar. Prefiero vivir con un miedo inconsciente que caer, con un ochenta por ciento de posibilidades, en un horroroso miedo consciente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario